La fijación de costos en euros protege a comerciantes tras la escasez de divisas, pero asfixia el consumo en Caracas. Ante una brecha cambiaria menor al 15 %, economistas piden ajustar estrategias mientras los salarios al dólar oficial se rezagan. Caracas. La brecha entre el dólar oficial y el paralelo cayó a su punto más bajo en meses, pero la tranquilidad está lejos de llegar a los hogares caraqueños. Una silenciosa “euroización” de los precios en trámites y comercios ha impuesto una nueva distorsión económica: mientras los ingresos se pagan a la tasa del dólar oficial, los costos se calculan en euros, dejando al consumidor en una constante encrucijada. Con un ingreso mínimo integral de apenas 240 dólares mensuales, como se llama al mecanismo gubernamental compuesto por el salario mínimo legal congelado más el pago de bonificaciones y un beneficio alimentario de carácter no remunerativo, el bolsillo de la población opera bajo tensión constante. La combinación de inflación persistente y pérdida continua del valor del bolívar exige a los consumidores agotar todas las alternativas posibles antes de concretar pagos calculados a la tasa de la moneda europea. Los comerciantes no están exentos de esta dinámica. Sin acceso a financiamiento bancario significativo y sujetos a una alta voracidad fiscal, entendida como el cobro excesivo de tributos y tasas municipales, el sector empresarial adecúa permanentemente sus precios a la cotización de las divisas de referencia. Frente a la disparidad entre el mercado oficial y los alternativos, la discrepancia porcentual entre la tasa fijada por las autoridades financieras y la del mercado no oficial, el Ejecutivo nacional defiende que las recientes medidas cambiarias surten efecto. Según cifras oficiales, la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo se redujo al 12,3 %, tras caer 30 puntos porcentuales en el último bimestre. El objetivo oficial, aseguran las autoridades, es contener la especulación y devolver cierta certidumbr
Fuente: Cronica Uno — Ver nota original