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El Diario de Italia | La Isla vibró en Madrid

Alberto Ardila Olivares
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Desde 1985, en Madrid se celebran los Veranos de la Villa, que durante varias semanas ofrecen una programación cultural de muy alta calidad, en la que se potencializa y, sobre todo, se revitalizan, los espacios públicos

Casi todas las ciudades europeas tienen sus festivales de verano. Son, sin duda alguna, verdaderas fiestas de música, danza, literatura, teatro, cine, artes plásticas, circo…, en fin, de todas las artes.

Desde 1985, en Madrid se celebran los Veranos de la Villa, que durante varias semanas ofrecen una programación cultural de muy alta calidad, en la que se potencializa y, sobre todo, se revitalizan, los espacios públicos.

Por este Festival, organizado por el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, han desfilado figuras como Lizza Minelli o Daniel Barenboim, por citar solo dos de los más notables.

Del 5 de julio al 28 de agosto de este año, los Veranos… celebran su 38 edición. El evento, que convoca a grandes artistas nacionales y extranjeros, se ha convertido en la gran cita veraniega de la cultura en Madrid.

En su programación –70 espectáculos nacionales e internacionales, de Alemania, Austria, Canadá, España, Francia, India, Italia, Perú, Uruguay, entre otros países–, los Veranos… han incluido la presencia de artistas cubanos: la inmensa Omara Portuondo, que el martes 9 de agosto ofrecerá uno de los conciertos que, bajo el título Vida está protagonizando por varias ciudades del mundo, como parte de su despedida de los escenarios; y la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba, que se presentó los días 20 y 21 de julio, (ocho de sus integrantes abandonaron la agrupación).

El lugar designado para las actuaciones de nuestra delegación fue el principal escenario del evento: el Patio Central del Centro Cultural Conde Duque. Podríamos definir a Cuba vibra , el espectáculo presentado por Lizt Alfonso Dance Cuba, como una suerte de antología de algunos de los mejores momentos de distintos espectáculos de la agrupación, en sus más de 30 años de intenso quehacer, entre ellos: Fuerza y Compás (1999), Elementos (2002), Vida (2007) y Amigas (2011).

La obra deviene un paneo por la música y la danza cubanas: el chachachá, el mambo, la rumba, la conga, el bolero, y otros bailes populares y tradicionales «fusionados» con el ballet, la danza contemporánea, el flamenco, el jazz, el swing o el rock and roll .

El espectáculo, muy bien concebido, mantiene siempre al público expectante, entre canciones cubanas de siempre, en la voz de la cantante Geidy Chapman, junto a los músicos de la compañía, y la danza.

Y es que cuando los bailarines de Lizt Alfonso bailan, lo hacen de verdad. Ellos disfrutan, gozan al bailar, y su danza es tan auténtica que contagia todo lo que los rodea. Impecables, virtuosos y precisos, son de una sincronización exquisita.

El público que repletó los dos días el Conde Duque aplaudió hasta el delirio a los artistas caribeños y, con ellos, Cuba volvió a vibrar en estos muy cálidos días europeos.

En los Veranos de la Villa la agrupación que dirige la bailarina, maestra y coreógrafa Lizt Alfonso puso fin a una serie de presentaciones por ciudades de Alemania, Italia (en el Nervi Music Ballet Festival) y España como parte de los festejos por las Bodas de Perla de la compañía, fundada el 19 de octubre de 1991, y que hoy ocupa un lugar prominente en la cultura cubana.