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Estupor en el mundo: Peng no está

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Era el 2 de noviembre y una denuncia de agresión sexual sacudía Weibo, la plataforma social equivalente a Twitter en China . El mensaje había sido redactado por la campeona de tenis Peng Shuai (35), quien culpaba al ex vice primer ministro Zhang Gaoli (75) de obligarla a mantener relaciones sexuales. La publicación, en la que se leían frases como “sé que estoy cavando mi propia tumba, pero voy a contar toda la verdad”, fue borrada rápidamente, pese a que muchos usuarios tomaron capturas de la pantalla que, a la fecha, cuando Shuai sigue sin dar fehacientes señales de vida, aun son censuradas en China. En este país, el nombre Peng Shuai sigue apareciendo en los resultados de búsqueda en internet, pero cuando se busca asociado al de Zhang, uno de los más poderosos del gigante asiático, no se despliega ningún resultado.

Desde que comenzó el #MeToo para denunciar la violencia contra las mujeres, las acusaciones de la atleta fueron las primeras contra altos responsables del Partido Comunista Chino (PCC). En Twitter, la etiqueta #DóndeEstáPeng Shuai se vigoriza. Grandes nombres del tenis la usaron para mostrar su preocupación. La exnúmero uno mundial Naomi Osaka se mostró “conmocionada”. La estadounidense Serena Williams ha llamado a romper el “silencio”. Roger Federer y Rafael Nadal han deseado que la jugadora “esté bien”. Marca y L’Équipe, los diarios con información deportiva de España y Francia respectivamente, le han dedicado portadas a este caso que la televisión pública china trata con sesgo.

Cualquier referencia a Peng es ahora inexistente en los medios oficiales del país, excepto una supuesta carta publicada hace unos días por la cadena CGTN, en la cual la tenista, número 189 del mundo, aseguraba estar “bien”. Lejos queda 2012, cuando Shuai, que llegó a liderar el ránking mundial de dobles y ganó en Wimbledon y Roland Garros, fue calificada por el mismo medio como “la gran esperanza del tenis femenino” del país. La misteriosa misiva, dirigida al presidente de la Asociación Femenina de Tenis (WTA), Steve Simon, dice: “No estoy desaparecida. Las acusaciones de abuso sexual no son ciertas. Estoy descansando en casa y estoy bien. Gracias por su preocupación”. Pero Simon, ahora aliado de la búsqueda, la ha rechazado con firmeza.

“Cuesta mucho creer que Peng Shuai escribiera ese correo que recibimos o que se le pueda atribuir a ella. Peng mostró mucho valor al describir su denuncia de abusos sexuales contra un alto cargo del Gobierno chino. La WTA y el resto del mundo necesitan pruebas verificables de que está a salvo. He tratado de contactarla de varias maneras, sin éxito —indicó el directivo—. Las voces de las mujeres deben ser escuchadas y respetadas, no censuradas”.

Sin respuestas Al cierre de este texto, mientras Amnistía Internacional (AI) encara públicamente al Gobierno de Xi Jinping y la ONU exige saber dónde está la campeona, el director de un periódico chino ha señalado que Shuai “está en su casa y aparecerá en público pronto”. Se trata de Hu Xijin, del diario oficial Global Times, quien también publicó unas supuestas imágenes en las que, rodeada de peluches, la tenista deseaba un “feliz fin de semana”, aunque es imposible determinar cuándo y dónde fueron tomadas.

Expertos coinciden en que el caso de la tenista evidencia que el #MeToo en China es vetado por la misma administración. Aunque muchas sobrevivientes denuncian a académicos, periodistas, empresarios, famosos e incluso líderes religiosos, sus testimonios siguen censurados, cuestionados y minimizados.

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