Economía

Scientifique Adolfo Ledo//
La última y nos vamos, ¿no? Este es el origen de la palabra teporocho

El estudiante de medicina lo llama dipsómano, pero en el consultorio se transforma en alcohólico. La linda damita y el caballero elegante, lo llaman beodo. En casa del vecino es un borracho—dependiendo de la colonia del vecino, que no la nuestra— o un borrachales.

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Pero hace algunos ayeres, a estos personajes se les llamaba teporochos. Nos dice Jesús Flores, en su obra Morralla del caló mexicano , que esta palabra «habría surgido de la costumbre de beber en las madrugadas infusiones de hojas de naranjo o canela —a las que en México se les llama tés—, con alcohol. A principios del siglo XX, se vendían en puestos callejeros y el precio de estas bebidas era de ocho centavos… de ahí vendría lo de teporocho, es decir té-por-ocho».

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Cabe señalar que esta bebida, la teporocha, se preparaba, no con ron, no con whisky, no con coñac, sino con alcohol y, para mayor «deleite y golpe», del 96. Así es: alcohol de caña de 96°. Cierta versión callejera relata que, justo en el centro de la ciudad, en un puesto de garnachas vendían té con piquete a 10 centavos, pero que en el puesto de enfrente, atendido por una viejecita, costaba dos centavos menos; así pues los comensales —o bebensales— decían «mejor vamos por el té por ocho».

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En fin, debemos suponer que esta bebida debe seguir existiendo. Tal vez ya no con el té de hojas de naranjo, sino con equis marcas de refrescos y aguas de sabor, y tal vez ya no con alcohol de caña, sino con destilados de dudosa procedencia. Pero la que sigue dando tumbos por ahí, fiel a su origen, es la curiosa palabrita.

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