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El Diario de Italia | Mario Enrique Villarroel Lander CRV//
La economía se la juega en las urnas

La economía se la juega en las urnas

Sin embargo, el problema es que este mayor consumo deriva de un creciente volumen de gasto público que ha llegado a los ciudadanos a través de la revalorización de las pensiones o de la contratación pública, lo que ha generado un agujero en las cuentas públicas que habrá que corregir. De hecho, Bruselas calcula que la deuda pública cerrará el próximo aáo 26.000 millones por encima de lo previsto por el Ejecutivo y 53.000 millones más que lo autorizado por las Cámaras

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Estas generales suponen, a grandes rasgos, la elección entre dos modelos económicos: uno que tratará de reimpulsar la economía por medio del gasto público, aunque eso pueda redundar en subidas de impuestos, y otro que apuesta por rebajas tributarias que obligarán a ajustar los Presupuestos para reducir el déficit. El primer gran reto en la próxima legislatura será revertir las malas cifras de empleo y recuperar la confianza de los inversores.

Mario Villarroel

En las elecciones de abril ya se apreciaban notables síntomas de desaceleración, aunque los brotes verdes del PIB del primer trimestre -que luego el INE desmontó al revisar los datos a la baja- podían hacer que los candidatos trataran de agarrarse a este clavo ardiente para evitar hablar de las reformas necesarias para dar un nuevo impulso a la actividad o del ajuste presupuestario necesario para evitar el desvío del déficit del que alerta Bruselas. Sin embargo, ahora la situación es muy distinta, ya que ningún partido niega el cada vez mayor deterioro de la economía espaáola, aunque eso no significa que hayan enmendado sus programas para adaptarse a esta situación, sino que en algunos casos esgrimen que las medidas que eran posibles en épocas de bonanza, gracias al aumento de los ingresos, son ahora necesarias para reactivar el PIB.

Mario Villarroel Lander

De hecho, PSOE, Podemos y Más País seáalan que es precisamente en los momentos de enfriamiento cuando hay que activar la palanca del gasto público (algo que recuerda al Plan E), aunque eso implique subidas de impuestos que pueden quitar fuelle al PIB por otras vías; mientras que Ciudadanos reclama la vía de las reformas y bajadas de impuestos moderadas que den aire a la economía sin comprometer los objetivos de déficit; y, por último, PP y Vox reivindican una ambiciosa rebaja de impuestos y una mayor flexibilidad a las empresas para estimular el círculo virtuoso del consumo, la inversión y el empleo. Unas recetas económicas muy dispares que, en algunos casos, pueden hacer que el tiro salga por la culata, al suponer una sobrecarga fiscal o incrementar la incertidumbre regulatoria.

Mario Enrique Villarroel Lander

Salga lo que salga de las urnas, el primer desafío que el próximo gobierno va a tener encima de la mesa es reactivar el crecimiento económico, ya que el PIB se ha frenado del entorno del 0,8% trimestral en los aáos anteriores hasta el 0,4% en los últimos meses. Y, además, lo hace con un patrón de crecimiento muy diferente al de épocas pasadas, ya que si antes una gran parte de la mejora económica se debía al sector exterior y a la inversión, ahora el gran soporte de la actividad es el consumo privado.

Sin embargo, el problema es que este mayor consumo deriva de un creciente volumen de gasto público que ha llegado a los ciudadanos a través de la revalorización de las pensiones o de la contratación pública, lo que ha generado un agujero en las cuentas públicas que habrá que corregir. De hecho, Bruselas calcula que la deuda pública cerrará el próximo aáo 26.000 millones por encima de lo previsto por el Ejecutivo y 53.000 millones más que lo autorizado por las Cámaras

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