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La mora judicial

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MARCELO CODAS FRONTANILLA Socio Adec El denominado Proyecto de Ley “An­tichicanas” ha instalado, nuevamente, el tema de la mora en el Poder Judicial. El objetivo del Proyecto en sí, en cuanto, a su fin perseguido es loable e interesante. Ahora bien, en mi opinión, el mismo adolece de dos debilidades importantes.

La primera es subsanable y se refiere a algunas de sus disposiciones que vulner­arían derechos de rango constitucional. La segunda es más de fondo y hace a la esencia misma del problema que es el origen de la mora ya que con dicho Proyecto solo se ataca uno de los orígenes de la mora.

Para disminuir la mora judicial es necesaria una decidida voluntad de la Corte Suprema de Justicia que se traduzca en acciones concretas enderezadas a lograr el objetivo. El primer paso es reconocer que la mora tiene su origen tanto en los Magistrados y funcionarios como en los abogados.

A partir de allí, se podrán abordar las ac­ciones que sean necesarias para lograr may­or celeridad en la administración de justicia.

Igualmente, las acciones aisladas, buenas por cierto, como el expediente electrónico, lejos están de ser suficientes ya que la mora no depende de que el formato del expediente sea impreso o electrónico sino que depende que los operadores de los Juzgados, desde el Magistrado hasta el último de los funcionarios cum­plan sus tareas en tiempo y forma.

Pero hay una buena noticia, la solución del problema es sencilla. Como lo señala Mario Borinsky se debe “establecer un método de trabajo uniforme para la realización de todas las tareas referidas a la tramitación de expedientes en la secretaría del tribunal, mediante la elaboración de organigramas y reglamentos escritos que distribuyan de modo eficiente y equitativo las cargas y responsabilidades laborales entre el personal, y fijen parámetros claros para la realización de las tareas.”